En ocasiones como estas en las que hay que hablar o escribir sobre algo que ha tenido o tiene un espacio importante en mi vida, nunca me resulta fácil. El Instituto Gerónimo de Uztariz es una de estas cosas en las que se mezclan recuerdos, experiencias, aprendizaje y personas de distinto tipo que también son ya parte de mí y que también me han ido construyendo o reconstruyendo
Llegué “al Gerónimo” en el 98 y después de 20 años, ahí seguimos. Aprender y reflexionar sobre la HISTORIA con mayúsculas, escuchar e intercambiar conocimiento, conocer gente que aporta humana y científicamente es lo que yo he encontrado aquí. Y todo esto, no es tan sencillo de descubrir.
Os quiero regalar unas letras que describen mejor, parte de esta relación con el Gerónimo.
¡Gracias!
CAMINOS ENCONTRADOS
En la fachada de mi vida, hay infinidad de caminos
que, conforme avanzo,
se van abriendo y dibujando.
La edad tiene esas cosas,
y colabora quizá con el destino;
no lo sé, sólo que algunos los
comienzo y después se cortan.
Otros son sin salida, solitarios, fríos…
Otros los recorro hace ya años
y los considero como míos…
Pero hay caminos que encuentro
y me resultan nuevos:
son una explosión de primavera,
de alegría…
Y entonces la vida es cómplice y espera,
sin hacer caso al tiempo que le mete prisa.
Hacen en su marcha una parada y me dejan admirarlos;
pero luego siguen con su recorrido.
Hacen en su marcha una parada
y me dejan admirarlos;
pero luego siguen con su recorrido.
Son caminos de proyectos, sueños,
utopías…
Quizá nunca pueda yo cruzarlos,
pero hacen más bella mi vida,
porque me encuentro a mí misma
en ellos.
Aunque les diga adiós
sólo a lo lejos,
son caminos encontrados
porque quedan su trazado en mi fachada
y la hacer ser como es.
Milagros Morales García